Hace 25 años salía al mercado Thriller. El álbum musical más vendido de la historia. Se calcula que se vendieron 104 millones de copias, a las que se agregarán algunas decenas de miles más en la nueva versión conmemorativa recién lanzada. Michael Jackson, uno de los personajes más extravagantes y patéticos que ha fabricado la industria musical, podrá presumir de un récord: nadie logrará batirlo.
Ni siquiera la nueva estrella del pop y ganadora de los últimos premios Grammy, la no menos extravagante Amy Winehouse. El disco, en sus múltiples formatos, es ya un producto en vías de desaparición, que sólo será apreciado para los amantes del coleccionismo: ya sea en vinilo, casete o compact disc. En 2007 las ventas de discos cayeron un 22,7% en España. No es la piratería la culpable, sino la evolución tecnológica. En menos de lo que nos pensamos, toda la música la bajaremos digitalmente y de forma gratuita.
El iPod y el iTunes de Apple, que ya tienen rival en el MP3 de Amazon, han dado un vuelco a una industria. No habrá canon que valga a pesar de los intentos de aplicarlo por parte de algunos políticos del Pleistoceno que no se enteran de que hay un mundo abierto fuera de sus cuarteles. El cien por cien de los ingresos de los artistas procederán de cuatro vías: conciertos privados, actuaciones en televisión, giras y patrocinadores. Los cantantes que viven de nuestros impuestos desaparecerán. Los buenos se mantendrán.
Las discográficas, en plena crisis, ya han tomado nota para hacer frente a las nuevas demandas de sus clientes sagrados. La primera deserción han sido los Rolling Stones, que han cambiado EMI por Universal en busca de mejor servicio.
Las revoluciones tecnológicas se multiplican. De la misma forma que el video dejó paso al DVD, el DVD dejará paso a la televisión a la carta gracias a la revolución digital, que nos permitirá ver las películas sobre demanda en cualquier momento del día. Estas películas las podremos ver en los nuevos aparatos de tele del futuro instalados en nuestra casa o en los dispositivos móviles en sus mil y un formatos. Ni siquiera podemos adivinar si las salas de cine se mantendrán.
El congreso mundial de telefonía móvil que se está celebrando en la Fira de Barcelona es un ejemplo de hacia dónde nos dirigimos, mejor dicho: nos dirigen. Móviles para casi todo, incluso para medir el rendimiento físico cuando se hace deporte. Que el móvil tendrá mucho que decir en el futuro lo avalan las cifras. En 2007, sólo en España, se vendieron 23 millones de teléfonos celulares (un 10% más que en 2006), de los que 9,4 millones eran ya de tercera generación. En el mundo se vendieron 1.137 millones de aparatos, con un crecimiento del 15%. El teléfono fijo también empieza a ponerse el cartel de "en desaparición."
Como se lo han puesto los carretes de fotografía (excepto para los hiperprofesionales) y la ya moribunda Polaroid.
Quien escriba en el futuro sobre la historia del mundo, Bill Gates, Steve Jobs y los anónimos inventores de las multinacionales de las nuevas tecnologías, serán considerados mucho más relevantes que una gran mayoría de los políticos de primera fila actuales.
La innovación permite ser optimistas. Habrá inventos que fracasarán por su complicación y falta de eficacia, como han demostrado, por ejemplo, los prototipos de libro y de diario electrónico. Otros se irán adaptando a la diversidad de consumidores.
Los inventos exitosos ya nos ayudan a ser más eficaces y productivos en el trabajo y a disfrutar de otra forma el ocio. Incluso Michael Jackson podrá permitirse un revival.
Noticia de Expansión.com
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Ni siquiera la nueva estrella del pop y ganadora de los últimos premios Grammy, la no menos extravagante Amy Winehouse. El disco, en sus múltiples formatos, es ya un producto en vías de desaparición, que sólo será apreciado para los amantes del coleccionismo: ya sea en vinilo, casete o compact disc. En 2007 las ventas de discos cayeron un 22,7% en España. No es la piratería la culpable, sino la evolución tecnológica. En menos de lo que nos pensamos, toda la música la bajaremos digitalmente y de forma gratuita.
El iPod y el iTunes de Apple, que ya tienen rival en el MP3 de Amazon, han dado un vuelco a una industria. No habrá canon que valga a pesar de los intentos de aplicarlo por parte de algunos políticos del Pleistoceno que no se enteran de que hay un mundo abierto fuera de sus cuarteles. El cien por cien de los ingresos de los artistas procederán de cuatro vías: conciertos privados, actuaciones en televisión, giras y patrocinadores. Los cantantes que viven de nuestros impuestos desaparecerán. Los buenos se mantendrán.
Las discográficas, en plena crisis, ya han tomado nota para hacer frente a las nuevas demandas de sus clientes sagrados. La primera deserción han sido los Rolling Stones, que han cambiado EMI por Universal en busca de mejor servicio.
Las revoluciones tecnológicas se multiplican. De la misma forma que el video dejó paso al DVD, el DVD dejará paso a la televisión a la carta gracias a la revolución digital, que nos permitirá ver las películas sobre demanda en cualquier momento del día. Estas películas las podremos ver en los nuevos aparatos de tele del futuro instalados en nuestra casa o en los dispositivos móviles en sus mil y un formatos. Ni siquiera podemos adivinar si las salas de cine se mantendrán.
El congreso mundial de telefonía móvil que se está celebrando en la Fira de Barcelona es un ejemplo de hacia dónde nos dirigimos, mejor dicho: nos dirigen. Móviles para casi todo, incluso para medir el rendimiento físico cuando se hace deporte. Que el móvil tendrá mucho que decir en el futuro lo avalan las cifras. En 2007, sólo en España, se vendieron 23 millones de teléfonos celulares (un 10% más que en 2006), de los que 9,4 millones eran ya de tercera generación. En el mundo se vendieron 1.137 millones de aparatos, con un crecimiento del 15%. El teléfono fijo también empieza a ponerse el cartel de "en desaparición."
Como se lo han puesto los carretes de fotografía (excepto para los hiperprofesionales) y la ya moribunda Polaroid.
Quien escriba en el futuro sobre la historia del mundo, Bill Gates, Steve Jobs y los anónimos inventores de las multinacionales de las nuevas tecnologías, serán considerados mucho más relevantes que una gran mayoría de los políticos de primera fila actuales.
La innovación permite ser optimistas. Habrá inventos que fracasarán por su complicación y falta de eficacia, como han demostrado, por ejemplo, los prototipos de libro y de diario electrónico. Otros se irán adaptando a la diversidad de consumidores.
Los inventos exitosos ya nos ayudan a ser más eficaces y productivos en el trabajo y a disfrutar de otra forma el ocio. Incluso Michael Jackson podrá permitirse un revival.
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